PANEL 6 .- EL DISCURSO DEL MIEDO: INMIGRANTE, IRREGULAR, DELINCUENTE.

 

PANEL 7: NOS INVADEN EN OLEADAS. AVALANCHA DE PATERAS Y MAFIAS.

 

PANEL 8: LA RESPUESTA POLÍTICA POLICIAL: EL MODELO “BLADE RUNNER”

 

                    TEXTOS DE APOYO 

                          Los textos 1 a 5 proceden de AHIMSA, boletín del Centro de Documentación y Educación por la Paz, de la Axarquia, y contienen un análisis pormenorizado de la construcción por la prensa diaria (El País y El Mundo) del fobotipo inmigrante = irregular= delincuente durante el primer semestre del año 2.002.

                               En el texto número 6  J.I. GROCIN discute el tópico de la avalancha de pateras. Merece la pena observar que la elección por los medios de comunicación de metáforas como invasión, oleadas, avalancha, o el uso  impropio de términos como interceptar referido a personas, no son inocentes, sino que contribuyen a cosificar a las personas de los migrantes, suscitar alarma y rechazo en los que no lo son y facilita su tratamiento como objetos por los agentes de las políticas reguladoras.

                               El texto 7 resume el análisis que de este discurso político y mediático ha hecho J. de LUCAS y para el que ha propuesto el término de modelo “Blade Runner” .

                              Hemos recogido una reflexión del historiador Josep FONTANA  en el texto número 8.

Nº 1 .-  Titula que algo queda.

Nº 2 .- La magia de las cifras.

Nº 3 .-  Barriendo para casa. Más policía.

Nº 4 .-  Sin complejos. 

Nº 5 .-  Rectificación a los postres.

Nº 6 .-  Oleadas de pateras.

Nº 7 .-  El discurso del miedo y el inmigrante como amenaza : el modelo “Blade Runner"

Nº 8 .-  La muralla oprime también a quienes se refugian dentro de ella.

 

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Nº 1.  TITULA QUE ALGO QUEDA

         La vinculación entre delincuencia e inmigración es uno de los debates sociales presente en la opinión pública española hace tiempo. El colectivo IOÉ, en un informe que publicaba en 1987 y que recogía la imagen de los ex­tranjeros en los medios de co­municación social, daba cuenta, ya entonces, de la asociación entre delincuencia y extranjeros En el estudio que aquí presenta­mos puede apreciarse quién tie­ne capacidad para abrir o cerrar este debate (las autoridades y partidos políticos, y los medios de comunicación), y la desigual­dad para intervenir en él por par­te de otros agentes(inmigrantes, ONGS antirracistas...). Veremos también cómo se provoca en la opinión pública un sensación de intranquilidad para, a renglón se­guido, aparecer como abandera­do de la lucha contra ella, y cómo uno de los rasgos del de­bate consiste en la generaliza­ción a la hora de atribuír a las personas inmigrantes actitudes proclives a la delincuencia.

         Dada la importancia de los medios de comunicación en la conformación de opiniones y va­lores que terminan por imponer­se en las sociedades actuales, es clave seguirle la pista a la for­ma como se van modelando ideas que tratan de adquirir la consideración de verdades obje­tivas. Como señala A. Bañón , el sistema simbólico-metafóríco de la prensa resulta ser un referente socialmente po­deroso(…): la idea de que existen verdades absolutas, objetivas, no es sólo errónea sino peligrosa política y social­mente, la verdad es siempre re­lativa a un sistema conceptual, que es definido en gran medida, por medio de metáforas. La ma­yoría de nuestras metáforas se han desarrollado en nuestra cul­tura en largos períodos de tiem­po, pero muchas, también nos son impuestas por la gente en el poder, los líderes políticos, reli­giosos, los grandes de los nego­cios, de la publicidad, los media, etc. En una cultura donde el mito del objetivismo está vivo y la ver­dad es siempre verdad absoluta, la gente que consigue imponer sus metáforas sobre la cultura consigue definir lo que es ver­dad, lo que consideramos que es verdad -absolutamente y objeti­vamente verdadero. (…)

            Los responsables de las empresas informativas saben que este tema vende, así que será abordado con frecuencia en titulares, inclusive en las portadas. Cuando en el cuerpo de la noticia  coincida con otros temas, es habitual que sea éste el tema destacado.

La primera referencia la tenemos nada   más empezar el año, el 3 de enero:

·        “Interior atribuye a la inmigración el aumento de la criminalidad   en más de un 9 %” (EL PAÍS)

·        “Interior destaca que la mayoría de los homicidios del 2.001 fueron ajustes de cuentas entre extranjeros”  (EL MUNDO)

El origen de la noticia es la presentación, por parte de Interior. del Informe anual sobre las actuaciones de los Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado durante el pasado año. Son los periódicos quienes, al resumirlo en titulares, hacen la opción. No es sólo Interior, o el PP los que lanzan inicialmente la pelota a la cancha. Los periódicos podían haberlo ttulado de cualquier otra forma y haber dado cuenta de esta cuestión, entre otras de las reflejadas en el Informe, en el cuer­po de la noticia, haciéndolo de una forma más extensa y argumentada. (…)

La lectura de prensa, consiste básicamente en una lectura de titulares. Dado que no disponemos de tiempo ni de interés por leer con detenimiento el volumen diario de informaciones que  con­tiene un periódico, lo habitual consiste en pararnos en el detalle de aquellas noticias que nos interesan y del resto quedarnos con lo que dicen los titulares. Esto es par­ticularmente válido para las noticias rela­cionadas con la inmigración. de las que el recuerdo no irá más allá del contenido de los titulares

La  tónica de llevar a titulares esta cuestión se repetirá a lo largo del semestre.

                                  

 AHIMSA, Nº 116, nov. 2002, p 2

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Nº  2.  LA MAGIA DE LAS    CIFRAS

         La  dependencia del discurso periodístico hacia los textos generados por los repre­sentantes de las distintas admi­nistraciones públicas garantiza la perdurabilidad de la interacción entre los medios y los aparatos políticos. Esta posición de privi­legio puede hacer que el perio­dista que narra unos hechos co­opere con sus fuentes y haga descaradamente suyas argu­mentaciones y/o expresiones de políticos, aunque las mismas re­sulten desvirtuadoras del proble­ma de la inmigración.

El Gobierno, al lanzar a la opinión pública la andanada del binomio   delincuencia-inmigración, lo hace basándose en la fuerza mágica de las cifras: lo di­cen las estadísticas. A partir de este dato supuestamente irrefu­table, empieza un debate, en el que todos sus actores dan por bueno el punto de partida mar­cado por el Gobierno. Sin em­bargo, aunque de salida el perio­dista no dispusiera de otras ci­fras para contrastar o someter a criba las que presentaba el Mi­nisterio de Interior, en ese mis­mo informe que da inicio a esta cascada, se decía que en los ejercicios anteriores había des­cendido la criminalidad; en con­creto un -3% para el año 2000. Pues bien, la progresión de au­mento de la población inmigran­te ha venido dándose en todos esos años, y en concreto, en 2000 lo hizo en un 17%. Este simple dato permitía cuestionar la lógica fácil presentada desde Interior. El periódico no lo hace.

Lo mismo ocurre en la segun­da vez que aborda, con desplie­gue tipográfico, esta cuestión, el 11 de febrero.: EL PAÍS recoge las declaraciones de COTINO, di­rector de la Policía, quien para que resulte abrumadora la evi­dencia de la ola que nos amena­za, afirma:

  • “De golpe, en dos años, han llegado a España 1,5 millo­nes de personas, con eda­des comprendidas entre 15 y 30 años".

Bastaba con echar un vistazo a la evolución anual del número de extranjeros en España, datos que regularmente publica ese periódico, para desautorizar se­mejante afirmación. En el año 1999 la cifra de residentes era de 801.329 y en 2001 de 1.109.060, lo que da un saldo de 307.731 personas para esos dos años. 

Esta burda exageración de las cifras, que no es cuestionada en ningún momento por el perio­dista, contribuye a reforzar la es­trategia de presentar a la inmi­gración como una avalancha, como una invasión. Además, en este caso, en el que se está tra­tando de la delincuencia, no es grande el trecho como para que en la mente del receptor no se genere la imagen de una ava­lancha de delincuentes.

EL MUNDO no se queda atrás en esto del baile de cifras. En la información de ese 11 de febrero dice en portada:

·        “Más de la mitad  de los 332.147 detenidos fueron extranjeros”

Y el titular en la página infe­rior es:

·        “Mas de la mitad de los 232.000 detenidos fueron extranjeros”

De la portada al interior, han desaparecido 100.000 detenidos.

 

Y hablando de cifras; diríase que ambos periódicos han recibi­do documentación diferente: EL MUNDO dice que en 2.001 se denunciaron 1.976.000 delitos y faltas, mientras que para EL PAÍS los delitos conocidos (faltas incluidas) ese año ascienden a 1.312.358 .

Lo mismo pasa con los de­tenidos. Ya hemos visto que EL MUNDO da dos cifras, 332.147 en portada y 232.000 en la página inte­rior (en el texto de la noti­cia no vuelve a aparecer el dato, de manera que pudié­ramos aclararnos); pues bien, según EL PAÍS, el nú­mero de detenidos es de 156.532. O el aumento, el pasado año, del número de presos extranjeros que es de 2.513 para EL PAÍS, y de más de 1.500 para EL MUNDO.

En esta marea de cifras, si uno se fija en el recuadro corres­pondiente de la noticia de EL PAÍS (porque el periódico no se detie­ne en ello) se observa que la mi­tad de la cifra (1.312.358) que viene bajo el epígrafe de delitos conocidos, se corresponde en realidad a faltas (641.109). Y que en el recuadro que ofrece EL MUNDO sobre la nacionalidad de los extranjeros detenidos el año 2001, sobre 116.139 extranjeros detenidos, 9.235 son de países comunitarios así como otros 12.632 que bajo el epígrafe de otros (Europa) pudiera corres­ponderse también con ciudada­nos comunitarios. Pero, sobre todo, el recuadro no recoge un dato clave, que casi la mitad (44.139) de las detenciones lo fueron por encontrarse sin la do­cumentación exigida para estar en el país, lo que no supone nin­gún delito sino una infracción ad­ministrativa. Lamentablemente el recuadro no dice tampoco cuán­tos de esos extranjeros forma­ban parte de los 75 millones de turistas que visitaron España ese año. Como se ve, este ejercicio de fijarse en los datos y hacer los cálculos uno mismo, no es pedir, precisamente, periodismo de investigación y hubiera basta­do para entrarle al baile de con­fusión de cifras desde el princi­pio.

Según el secretario de Esta­do para la Seguridad, Pe­dro Morenés, los datos «no crean xenofobia» sino el co­nocimiento de la realidad. Y destacó:

  • “Que la ley es la ley y que si se viene a España, se cometen delitos y se producen ingresos en prisión, éstos son datos objetivos”. (El País, 7/03)

                                            AHIMSA, Nº 116: 5-6

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Nº 3. BARRIENDO PARA CASA. MÁS POLICÍA

            Ya en la noticia citada del 3 de enero, EL PAÍS parece apun­tarse a la tesis de que esto guar­da relación con el número de po­licías, al destacar como antetítu­lo:

  • “La plantilla de la policía disminuyó en unos 3.000 agentes en  los últimos cuatro años”

Noticia en sintonía con las demandas de los sindicatos poli­ciales (EL MUNDO no refleja este dato que pudiera ser interpreta­do como critico con el PP). Inter­pretación cuando menos curiosa en el país que (de la mano con Irlanda del Norte) está a la cabe­za de Europa en número de poli­cías por habitante.

El 12 de febrero, los partidos PSOE e IU salen a la palestra en EL PAÍS con un doble mensaje crítico con el hecho de establecer la relación entre delincuencia e inmigración y demandando más policía:

El PSOE  propone cubrir 12.000 plazas vacantes de policía, dar más medios  materiales y crear comisarías en todas las poblaciones de más e 30.000 habitantes.

 Para IU la causa hay que buscarla en que el gobierno “ha desmantelado los mecanismos públicos de seguridad pública”

Una semana más tarde, el 21 de febrero, es en el Congreso donde se debate sobre la inse­guridad y, según EL MUNDO, co­rresponde al líder del PSOE, Za­patero, mantener que «España tiene la más alta tasa de crimina­lidad y el menor número de poli­cías de la historia», al tiempo que afirma que «ha aumentado en un 20% el número de delitos» (la semana anterior el porcentaje era del 10%). Coincidiendo con el Gobierno, entre las medidas que propone, en que se expulse a los extranjeros que cometan delitos y se promueva la integra­ción en los Cuerpos de Seguri­dad de inmigrantes nacionaliza­dos.

 

El 5 de marzo, EL  PAÍS al cu­brir una contestación del Gobierno­, incluye un despiece en el centro de la página con el titulo:

·        «Faltan policías».

El 15 de marzo titula:

·        Los españoles sitúan como tercer problema del país la inseguridad”.

Tras echar mano de las encuestas de opinión apunta que:

·        “El Ejecutivo considera que la semilla del mal está en la bajada de policía, el aumento de la población con perfil delincuencial (hombres de entre 15 y 30 años), por la avalancha migratoria...”

 

El 23 de mayo, tras titular:

  • “IU propone que se incorporen inmigrantes a la policía”

informa que:

“IU presentó una proposición no de ley de catorce puntos en los que se desgranan las medidas para evitar que cunda en la sociedad la sensación de que el aumento de la delincuencia se debe a los extranjeros. Una de estas medidas…es la de promover que se incorporen a los cuerpos de seguridad del Estado inmigrantes nacionalizados”

                        AHIMSA nº 116: 6-7

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Nº  4.  SIN COMPLEJOS

       Aparece aquí el argumento de que hay que «ser valiente y decir lo que piensa la mayoría de la gente». Argumento macha­conamente repetido por el dis­curso de Le Pen en Francia. El vistazo a los dos periódicos so­bre esta cuestión muestra una manera de abordarlo, podría de­cirse que militante.

EL MUNDO, incondicionalmente a favor, registra un buen núme­ro de veces esta posición.

• EL PAÍS, en cambio, no lo hace ni una sola vez. Y, finalmente, ambos editorializan sus posicio­nes.

 

EL MUNDO lo refleja así:

”E1 PSOE canario vincula inseguridad con inmigración. El secretario general de los socialistas canarios, Juan Carlos Alemán, relacionó ayer en el Parlamento regional inseguridad ciudadana con inmigración ilegal; aseguró que aunque no es un hecho probado existe una comunicación directa entre ambas premisas… hay muchos políticos que callan y no dicen lo que piensa la mayoría de los ciudadanos, porque parece que si se dicen cosas de este tipo se está cometiendo un delito” (14/03)

    “Rajoy relaciona a los inmigrantes con el aumento de la delincuencia… no pasa absolutamente nada por decir lo que todo el mundo sabe” (21/03)

Isabel San Sebastián. Leccio­nes desde Francia. Hay que ha­blar claro, uno de los  eslogans más queridos de Le Pen tiene aquí la versión de decir:

 “…la verdad, la lucidez y el análisis sin complejos… una realidad desagradable e incompatible con los fundamentos del pensamiento «políticamente correcto»... ¿Es xenófoba o racista esta constatación de un hecho objetivo? No.” (27/O4)

 

      Aznar culpa a la izquierda del auge de los ultras por no afrontar los problemas de la inmigración:

 “Aznar se mostró partidario de hacer un discurso claro sobre la inmigración ilegal, huyendo de los limites de lo políticamente co­rrecto. Calificó de erróneo... no hablar de las relaciones entre la inmigración ilegal y las mafias del tráfico de personas. «Noso­tros queremos hablar de eso», añadió. Volvió a recordar que el 89% de los presos preventivos que hay en las cárceles españo­las son extranjeros no comunita­rios «y eso no significa vincular inmigración con inseguridad.» (14/05).

Javier Arenas: “En el caso de la inmigración, lo políticamente correcto es exactamente la demagogia. Y hay que alejarse de lo políticamente correcto” (20/05)     

 Aznar:“Hay que quitarse la máscara de la hipocresía ante la inmigración” (5/06)    “  Hora de quitarse las caretas. Hablar de derechos humanos y de integración está muy bien, pero son los barrios obreros los que sufren la delincuencia de los inmigrantes marginados sin empleo … la inmigración ilegal genera marginación y delincuencia” (10/6)

            EL PAÍS, 24 de mayo.  Entrevista a Josep Anglada / Plataforma por Cataluña:

 “Aquí ya no caben más inmigrantes, me baso en la estadísticas del Gobierno

Pregunta :  “Y no tiene re­paros al culpar a los ex­tranjeros de ser los res­ponsables de    la inseguri­dad. ¿En qué se basa

- Respuesta :   «En las esta­dísticas del Gobierno”.

            He ahí  la funcionalidad del bricolage estadístico  del Gobierno.

            Y en lo que hace a la posición editorial:

 “Es demagógico resistirse a aceptar una relación directa entre la inmigración ilegal y el aumento de la inseguridad ciudadana. El PSOE comete una grave responsabilidad al negar esta evidencia” (EL MUNDO , 14/ 5)

 

“El chivo inmigratorio. En Europa, sólo la extrema derecha relaciona la inseguridad con la inmigración, pero Aznar se cubre con una coartada moral: es la responsabilidad de los socialis­tas, paralizados por el temor a no ser «políticamente correctos», lo que estimula el florecimiento de los Le Pen Sin embargo, hay algo peor que la obsesión por la corrección política: la moda de ser un poquito incorrectos que florece en el entorno del PP. La consigna es: «sin complejos»…Resulta retorcido el argumento de que lo mejor contra la xe­nofobia radical de extrema de­recha es la xenofobia macera­da de la derecha”. (EL PAIS,  20/05)

 

                                                                       AHIMSA, Nº  116 : 7-8

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Nº 5.RECTIFICACIÓN A LOS POSTRES.

 

Tras el machaque mediático de varios meses, el desmontaje de los datos prefabricados por el Gobierno asoma de alguna for­ma a la prensa, aunque sea tar­díamente y sin tener el relieve, ni de lejos, que alcanzaron aque­llos.(…). Va aquí lo que aparece en forma de noti­cias.

             EL PAÍS, 29 de abril: Junto a la noticia de que la delincuencia vuelve a subir en el primer trimestre de este año, se inserta un despiece titulado: «El fiscal pide cárcel para los extranjeros». En el de­sarrollo encontramos, una exce­lente puntualización sobre dos de las cifras claves (que el 89% de las personas que ingresaron en prisión preventiva durante el primer trimestre del año eran ex­tranjeros y que de los  313. 956 detenidos en 2001, 116.139 eran ciudadanos extranjeros) sobre las que en este trimestre ha pivotado la irrupción mediática de la ecuación inmigración-delincuencia:

“ Ambos datos se deben a dos causas. La primera es que casi la mitad (44.139) de los extranjeros detenidos en 2001 lo fueron por encontrarse en situación irregular en suelo español y no se les acusó de ninguna infracción penal, según el Ministerio de Interior. La segunda causa está relacionada con una instrucción enviada el año pasado por la Fiscalía General del Estado, reiterada recientemente por Jesús Cardenal, en la que se pide a los fiscales que soliciten a los jueces el encarcelamiento preventivo de los extranjeros delincuentes que residan ilegalmente en España a fin de asegurar su posterior expulsión del territorio nacional. Y como el juez sólo puede dictar la prisión preventiva si alguna de las partes se lo pide y los fiscales lo están pidiendo en casi todos los casos, pues ocurre que el número de extranjeros en prisión preventiva crece más que el de españoles”.

Como cabía esperar, esta aclaración no tiene ningún reflejo en titulares (ni la encontramos en otro medio de comunicación). Por el contrario, en esta misma página se titula así otra noticia:

 El Delegado del Gobierno en Melilla afirma que el 90% de los delitos son obra de marroquíes”.

 Curiosamente el propio Delegado, al tiempo que afirma que hay que controlar mejor la frontera,io de comunicaci reconoce «su dificultad porque dicha ciudad, aún más que Ceuta, vive básicamente del comercio con el país vecino». Y sentencia: «Hay que conjugar el binomio seguridad-economía».

21 de mayo. Titular portada:

”Aznar pide blindar a la UE contra la inmigración ilegal. El sindicato policial acusa a Interior de inflar los datos de extranjeros detenidos” .

    En el artículo :

 

“Frente a la afirmación del Go­bierno de que durante 2001 el 40% de los detenidos por un de­lito o falta penal eran extranje­ros, los datos oficiales demues­tran que la cifra real fue de un 28,2 % (65.382 detenciones practicadas) Frente al 72,8% de españoles (166.765 detencio­nes). ... Hasta el año pasado el aumento de la inmigración no se consideraba un elemento deter­minante en el incremento de los índices de delincuencia ... mien­tras entre 1999 y 2000 el au­mento de la población inmigran­te fue del 17%, en ese mismo periodo el Gobierno presentó a bombo y platillo unas citas de disminución de la criminalidad de un -3%, sin decir entonces una sola palabra del componen­te de la población extranjera.”

 

23 de mayo.  Titular:

 

           “La mitad dé los 5.830 extranjeros detenidos en  enero residen legalmente. La   cita incluye a los ciudadanos de la UE”-

   

En el texto :

“Durante enero de  este año fueron detenidas por  infracciones penales 18.991 personas, de las cuales 5.830 tenían nacionalidad extranjera…. El porcentaje  de extranjeros detenidos es del 30,6 %, casi 10 puntos menos que el aireado por el Gobierno  para relacionar la inmigración con la delincuencia. Además, el número de 5.830  incluye tanto a ciudadanos comunitarios como a inmigrantes, por lo que la cifra de éstos es aún menor . Es más, casi la mitad de los aprehendidos tenían su documentación en regla; sólo 3.092 se hallaban en situación irregular… Hay otros tantos irregulares que han sido detenidos por carecer de documentación , que no se incluyen en estos datos. Un informe de la Guardia Civil difundido ayer por Europa Press hace referencia a la situación legal de la mayoría de los detenidos: “La correlación entre delincuencia e inmigración irregular no es tan clara como a veces se supone: los irregulares contribuyen aproximadamente al 10% de la delincuencia total”.

AHIMSA, Nº  116 (NOV. 2002): 8-9

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Nº  6.-  OLEADAS DE  PATERAS

 

Este titular, recurrente en la prensa, en absoluto responde a la realidad. Las dos vías de entrada en pateras en España son, como es sabido, Andalucía y Canarias.

Según El País  ( cita fuentes del Delegado Nacional para la Extranjería y la Inmigración) y el Ministerio del Interior, para los años 1999-2001 el número de inmigrantes detenidos al entrar no supera los 20.000, incluso considerando los detenidos posteriormente aunque no lo hayan sido a pie de barca. En cualquiera de los casos, estamos hablando de una cifra insignificante respecto al número total de extranjeros.

Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, un estudio sobre inmigrantes llegados en los últimos años demuestra que sólo el 2% llegó en patera, frente a un 62% en avión y un 28% en barco. No hay oleadas de pateras ni invasión de las costas: llegan por otras vías.

Según los 4 procesos de regularización desde el 2000, se ha legalizado la situa­ción de 370455 personas (1/5 por arraigo), lo que incide en los datos ofrecidos sobre total de extranjeros e incremento a lo largo del 2001. Estamos hablando, en resumidas cuentas, de que el más ambicioso proceso de regularización estimó solamente el 60,2% de las solicitudes, creando una bolsa de irregulares de casi 250.000 personas. El pano­rama es, pues, muy diferente al que nos quieren mostrar.

Vistos los datos, podemos hablar de que hay escasísimas vías de entrada legal al país y que los procesos de regularización no hacen sino constatar una realidad ya existente y tratar de dar una solución legal a parte de los que ya están, pero no intervie­nen en la regulación del acceso.

Las únicas formas de acceso legal de extranjeros no comunitarios son mediante el régimen general de permiso de residencia y trabajo (casi inexistente), el asilo (en fran­ca regresión), la reagrupación familiar y los contingentes anuales.

En palabras del ex-Ministro de Trabajo Manuel Pimentel, el contingente «ape­nas servía para su inicial función, regular la entrada de personas. Este insuficiente cupo, unido a la exasperante lentitud del régimen general, ha producido una dolorosa consecuencia: casi el 85% de los inmigrantes entraron por vías alégales, siendo poste­riormente regularizados. Sabemos que necesitamos inmigrantes, pero no establece­mos ninguna vía legal de entrada. Resultado: los impulsamos de facto hacia las vías ilegales».

Continuar con una política de puertas cerradas como la actual es cerrar los ojos a la realidad y no se logra ni tan siquiera el objetivo de regular los flujos migratorios, como parece ser su propósito.

 

                                  J-I. GROCIN : 2002 : 176-177

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Nº  7.-  EL DISCURSO DEL MIEDO Y EL INMIGRANTE COMO AMENAZA: MODELO BLADE RUNNER.

 

Una gran campaña de opinión pública se ha puesto en marcha para hacernos ver que tenemos un Estado fuerte capaz de controlar nuestras fronteras y que no vamos a permitir que los africanos  -y especialmente los marroquíes-  nos invadan. Altos responsables políticos, editorialistas, tertulianos, encuestas de opinión, etc. Van repitiendo que los dos grandes problemas que tiene el país son el terrorismo y la inmigración. Mucha gente, en un efecto cascada, ya repite lo mismo:  quien quiera trabajar aquí, que entre con sus papeles en regla; a los demás, que los echen (…)

            He propuesto que el símbolo de esa política es el recurso al policía encarnado por Harrison Ford en la película de R Scott (basada en la novela de P. K- Dick) cuya función es una parte de la atribuida al Derecho, mantener el statu quo, es decir, preservar la segmentación social, las desigualdades. Concretamente, el cuerpo de policía al que pertenece, los Blade Runner, existe para eliminar -retirar - a esos sin papeles que son los Nexus-6- esa sería la medida estrella de la política migratoria de la UE y de España: una policía europea eficaz, que impida la entrada a los sin papeles y expulse rápidamente a los que consigan colarse como turistas (que es así, y no a través de pateras como llegan la inmensa mayoría) y es lo que nos han presentado como Plan Ulises.

Modelo Blade Runner también, porque los inmigrantes, como los Nexus 6, son juzgados exclusivamente con la lógica de nuestro beneficio, ni siquiera la del beneficio mutuo: nuevos esclavos, no pueden aspirar a otro destino que al que nosotros les hemos asignado. No son libres para elegir su proyecto migratorio, ni siquiera para circular libremente. Son ignorados como sujetos, aunque de su existencia dependa la riqueza de nuestra vida y no sólo en el sentido material. Aunque sean ellos finalmente, como Roy para Deckard, nuestra esperanza, quienes nos permitan recuperar la conciencia común de humanidad.

 

                                                 J. de LUCAS: 2oo3

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Nº  8 .-  LA MURALLA TAMBIÉN OPRIME A QUIENES SE REFUGIAN DENTRO DE ELLA.

 

Cambiar la forma de ver y entender las cosas no va a ser fácil. No es probable que los guardianes de nuestra ciudadela toleren cam­bios que podrían exponerles a perder el control que tienen sobre las temidas masas plebeyas, de modo que es previsible que se defiendan hasta el final, reforzando la adhesión con el viejo expediente de diri­gir el malestar hacia el enemigo, que hoy parece ser el extraeuropeo que se ha instalado en la ciudadela como inmigrante, o aspira a ha­cerlo, y que amenaza nuestra prosperidad con su intolerable preten­sión de acceder a nuestro nivel de vida.

Bruno Bettelheim reflexionaba poco antes de su muerte sobre el drama de los judíos que habían favorecido su exterminio con una «men­talidad de gueto» y nos advertía: «El propio mundo occidental pare­ce abrazar una filosofía de gueto al no querer saber, no querer com­prender, lo que está ocurriendo en el resto del mundo. Si no tenemos cuidado, el mundo occidental blanco, que es una minoría de la hu­manidad, se amurallará en su propio gueto». A lo que añadiría yo: «y preparará, con ello, su exterminio».

El problema no es sólo que la muralla oprime y coarta a los que se refugian tras de ella, sino que su utilidad defensiva es escasa. La mayor obra constructiva del hombre, la única que podría distinguir con sus ojos un observador extraplanetario, es la gran muralla china. Pero es bien sabido que se trataba tan sólo de una de las partes de un sistema cuyo elemento esencial eran los pactos que se establecían con los pobladores del otro lado. Una de las pocas «lecciones de la historia» que parecen tener validez universal es que ninguna muralla protege permanentemente a una colectividad de los invasores que la amenazan, si no consigue establecer alguna forma de pacto con ellos.

Lo primero que necesitamos saber es que nuestros problemas y los del mundo subdesarrollado deben solucionarse conjuntamente. Si nos empeñamos en encerrarnos tras los muros, pereceremos a manos de los asaltantes de dentro y de fuera. Los europeos y su civilización de­saparecerían entonces, como han desaparecido todas las comunida­des que han perdido su capacidad de adaptarse a un entorno cam­biante. Si ello sucede, habrá-concluido un capítulo de la historia del hombre y comenzará otro.

 

Josep FONTANA : 1994: 155-6

 

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