PANEL 4:  NO PERSONAS, SINO UN MERO FLUJO DE MANO DE OBRA.

PANEL  5: QUE VENGAN SOLO LOS NECESARIOS Y MIENTRAS LOS NECESITEMOS.

 

TEXTOS DE APOYO

Están  dedicados estos dos paneles a la explicitación de algunos tópicos del discurso economicista-instrumental .

El primero de los textos de apoyo contiene un análisis de este discurso(LUCAS, t.1)

El texto de J.I. GROCIN da referencias sobre cualificaciones, cupos y contingentes, sectores productivos, contribuciones a la Seguridad Social y aportaciones económicas de los migrantes al Estado.

 L. PERNÍA relaciona la “etnización del mercado laboral” con la economía sumergida.

Otro texto de J. de LUCAS recoge algunas de sus propuestas desde el campo del derecho en la dirección de “un nuevo concepto de ciudadanía, inclusiva y plural”.

P. ALEMÁN y J.S. FERNÁNDEZ PRADOS resumen algunas explicaciones socio-antropológicas de los movimientos migratorios.

 Por último, los esquemas elaborados por CE.A.IN. proporcionan un marco histórico  del fenómeno migratorio (Andalucía Acoge).

Nº 1 .- El discurso economicista- instrumental. 

Nº 2 .- Cupos y contingentes.

Nº 3 .-  La  etnización del mercado laboral y la economía sumergida.

Nº 4 .-  Trabajadores precarios, proletariado del Siglo XXI.  

Nº 5 .-  Teorías sobre migraciones.

Nº 6 .-  Esquemas de Historia de las Migraciones.                                          

 

 

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Nº  1.   EL DISCURSO ECONOMICISTA-INSTRUMENTAL.

La visión instrumental de la inmigración (…) encierra la discusión relativa al modelo político de gestión de la inmigración en un debate acerca de los pros y contras de la «apertura» de nuestras sociedades a esos movimientos migratorios que nos tienen por destino, un debate reducido a un ámbito sectorial, el del mercado (que en tantos planteamientos suplanta a la sociedad) y aún más concretamente, el mercado de tra­bajo, en una especie de operación contable en la que inevitablemente se busca cómo asegurar el saldo positivo de un juego de oferta y demanda. (…)

El quid del balance se centra casi exclusivamente en la determinación del umbral de tolerancia de nuestros mercados y nuestras haciendas públicas (y sólo secundariamente de nuestras calles, escuelas y hospitales), ante la presencia de los inmigrantes. Por eso, la regla que rige el juego, en el fondo, es la misma: admitir los que necesitamos. La inmigración es una cuestión de reposición, de reemplazamiento de lo que nos falta: Mano de obra en determinados sectores y perío­dos de tiempo, nacimientos que equilibren la desproporción de clases pasivas y pobla­ción activa y nos ayuden a mantener la población que necesitamos para contar con una posición en la UE, por ejemplo. La consecuencia es una discusión que atiende exclusivamente a los límites, o, para ser más exactos, al criterio que permita establecer el cupo exacto de inmigrantes que cubran esas necesidades (laboral y/o demográfica).

(…)Los esfuerzos se centran en evitar el desbordamiento, en contener la amenaza de «barca llena», sobre todo ante el pavor que ocasiona el mítico «efecto llamada» que provocarían las irresponsables políticas aperturistas  (…)  El inmigrante que se desea (y subrayo que la óptica es esa, unilateral: nuestra visión de la inmigración en la que el otro, sus necesidades, sus proyectos, no cuentan salvo que coincidan con lo que nosotros buscamos y en la que el otro es sobre todo otro homogéneo, el inmigrante, ignorando la diversidad y complejidad de los individuos y de los grupos humanos que inmigran, que es, como mínimo, tan importante como la nuestra) es la generalización del mode­lo del trabajo de temporada o, como mucho, del viejo modelo alemán del gastarbeiter. Eso se completa, coherentemente, con una obsesión securitaria para evitar el desbor­damiento, para garantizar que sólo recibiremos aquellos que «necesitamos». De ahí, insisto, el que se presente como única respuesta o solución el modelo de cuotas o contingentes y la obsesión por protegerse de cualquier otra forma de inmigración (en primer lugar, el reagrupamiento familiar, pero también la inmigración por razones «humanitarias» y, sobre todo, la inmigración que viene precisamente en busca de tra­bajo y no con el contrato de trabajo bajo el brazo).

(…) Esta visión instrumental viene exigida por la ficción de que la presencia del extranjero, del inmigrante (…) es provisional, parcial, superficial. (…) El inmigrante no puede aspirar al contrato de ciudadanía, sino a otro contrato, provisional, parcial, transitorio y evidentemente inferior, el de extranjería / inmigración (…)  El inmigrante arrastra el estigma de haber nacido mal, a destiempo, en el lado malo de la geografía. Por eso lo que nunca se plantea es la verdadera integración, la que corresponde a quien no vive entre nosotros provisionalmente, par­cialmente, sino a quien quiere ser uno de los nuestros, sólo que de un nosotros plural.

Porque esta es la lección o, mejor, el desafío de la inmigración: la lógica, la cohe­rencia de los nuevos flujos migratorios obliga a plantear como una secuencia (…) sin solución de continuidad que une las condiciones de inmigrantes,- trabaja­dores, - ciudadanos… Para los inmigrantes, como para los trabajadores hace un siglo, la única oportunidad de acceder a la condición de miembro de la comunidad política es la de convertirse en trabajadores equiparables a los nacionales… Los que realizan una actividad de modo precario, o en sectores ajenos al mercado de trabajo formal, no gozarán siquiera de esa oportunidad…          

Javier de LUCAS :  2oo2:  21-28

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Nº  2CUPOS Y CONTINGENTES.

Parece obvio que, en su práctica totalidad, los extranjeros que inmigran lo hacen a la busca de un trabajo que o bien no encuentran en su país o bien lo es en peores condiciones que el que aquí hallan. Y eso que normalmente acceden a puestos de trabajo no deseados  por los nacionales.

Durante los primeros años de recepción de inmigrantes, el miedo de la pobla­ción residía sobre todo en la posibilidad de que "nos quiten el trabajo"; un temor similar al que ocurre ahora con la relación delincuencia-inmigración. Hoy los autóctonos parecen convencidos de que sus trabajos no peligran pero, a la vez, que los inmigrantes deben ocupar los puestos que los nacionales no quieren (En diciembre del 2000 se consideraban por el INE vacantes 100.000 empleos en sectores que suman más de 200.000 parados) En febrero del 2001 el CIS manifestaba que el 60% de los españoles creen que España necesita trabajadores inmigrantes y el 79% apoya que sólo se admita a extranjeros con con­trato previo. La mitad consideran que la inmigración es positiva para los países desarrollados.

Sin embargo no siempre quienes llegan son trabajadores sin cualificar. En bas­tantes casos los extranjeros vienen con una preparación grande y aunque ocupan puestos de escasa cualificación, no es descabellado suponer que conforme consiguen regulari­zar sus permisos y conocer mejor el mercado laboral aspiren a ocupar puestos mejor cualificados. 

Contingente del año 2002

 

CONTRATOS LARGA DURACIÓN

 

CONTRATOS TEMPORADA

 

TOTAL

Construcción

Servicios

Industria metal

Agricultura

Hostelería

Ind. alimentaria

Resto

 

3.506

3.464

1.885

840

23

283

2.883

3.061

73

87

15.910

435

1.117

512

 

 

6.567

3.537

1.972

16.750

458

1.400

1.395

TOTAL

10.884

21.195

32.079

 

Los cupos anuales se elaboraron para dar una salida legal a la inmigración, pero se han convertido en realidad en una manera de regularizar a quienes ya están aquí y, cada vez menos, para regular el acceso. La oferta anual tiene una proporción casi de 1 a 2 entre los puestos de larga duración y los temporales: los cupos sirven para traer a personas con un contrato que vuelven a su país tras el período laboral. Por ello la mitad de los puestos ofrecidos son en el sector agrario, un trabajo duro y con frecuen­cia mal pagado, donde tampoco se cumplen las condiciones laborales ni sociales del contrato.

Otro de los sectores que demanda mano de obra -el segundo en importancia- es la construcción, un sector que precisa trabajadores que acepten unas condiciones difí­ciles. Y el tercero en importancia está en el sector servicios, principalmente en el servi­cio doméstico.

Y aquí las -más que los- inmigrantes reinan, dispongan o no de los permisos necesarios (la bolsa de inmigrantes sin papeles no parece ser pequeña); es, además, una vía importante que facilita el acceso a la documentación necesaria para regularizar la situación, un trabajo de paso.

Dentro del servicio doméstico, un apartado en el que predominan trabajadoras extranjeras es en el de los cuidados de ancianos. Pues bien, nadie reconoce como uno de los beneficios de la creciente inmigración el bienestar concedido a nuestros mayo­res por la llegada de mano de obra extranjera.

De las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social se extrae el dato (abril 2001) de que en la afiliación al régimen del hogar de un total de 50.908 afiliados extranjeros, 49.572 corresponden a extranjeros no comunitarios (de un total de 156.908 personas en alta).

 

Afiliados extranjeros a la Seguridad Social                                  

                                      1998        1999           2000        2001 (abril)

Comunitarios              98.049     120.563     140.391      154.527

No comunitarios       131.699     211.844     311.706      370.760

                   TOTAL       229.748     33.2407     452.097      525.287

 

No se trata tan sólo de las cotizaciones de quienes pueden afiliarse a la Seguridad Social y del concepto egoísta del mantenimiento del sistema de pensiones y prestacio­nes laborales (recordemos que según la ONU son necesarios en España 240.000 inmigrantes anuales hasta 2050 para ello) sino también de que los extranjeros regula­rizados pagan sus impuestos -directos e indirectos-. Un estudio sobre los impactos económicos de la inmigración en el sector público encargado por el IMSERSO señalaba que los inmigrantes aportan al Estado más del doble de dinero que reciben.

Queda también en el terreno laboral una bolsa de exploración considerable: la prostitución. Un estudio de la Guardia Civil considera que el 90% de las prostitutas son inmigrantes, de las cuales el 70% proceden de América.

                      J. Ignacio GROCIN ARRIAZU:  2002:  181-183

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Nº 3.-  LA ETNIZACIÓN DEL MERCADO LABORAL Y  LA ECONOMÍA SUMERGIDA

 

Un informe de la Comisión Europea que data de 1998, consideraba que la economía sumergida representaba entre un 7 y un 13% del PIB por país miembro.

La propia Comisión Europea está preocupada por el creciente "caos de la inmigración económica ilegal" y propone un proyecto a la Directiva que regule la entrada en la Unión Europea, para buscar un camino menos problemático que los de las mafias y alimentar la economía con mano de obra barata .

La economía sumergida en España, según datos recientes, factura más de 20 billones de pesetas cada año, según estudios de la mencionada Comisión Europea y que ha detectado que en los últimos años la economía no declarada ha crecido de forma espectacular en los estados de la Unión. El dato correspondiente a España es vergonzante, porque certifica que el 20% de nuestro PIB se encuentra por debajo del nivel freático de Hacienda. Dada su magnitud es un problema cuestión de Estado, en el que están implicados todos los ciudadanos. El resultado es que una de cada cinco pesetas que se generan en el Estado está fuera del circuito legal

Es imposible que se mantenga esta situación sin la clara colaboración de miles de ciudadanos y del propio Gobierno. Quizá sea en aras a la paz social articulada sobre altos niveles de paro oficial y prueba de que las estadísiticas gubernamentales, que miden el empleo, no muestran la verdadera realidad social .

Es una hipótesis bastante plausible que el alto nivel de desempleo (1.620.699 según el INEM, en enero del 2001, el 9,56% de la población activa, 16.945.800) es compatible con la demanda de mano de obra inmigrante, porque hay, como indican los foros europeos, una fuerte economía sumergida, que supone el 20% del total .

Ahí está el poniente almeriense con una facturación de 360.000 millones anuales, 1000 millones diarios, argumentando que para ser competitivo y llegar a punto a los mercados de Centroeuropa es necesaria la mano de obra inmigrante, en muchos casos en situación irregular (caso de Lorca). Los empresarios de la zona hicieron patente esta necesidad a raíz de la huelga que siguió a los acontecimientos de El Ejido. La mano de obra nativa se ha orientado a otros trabajos y Europa busca inmigrantes para salvar su modelo económico. Hay negocios, como los dedicados al cultivo de flores u hortalizas tempranas, que actualmente no sobreviven sin los inmigrantes, como las mencionadas del poniente almeriense, de Huelva o de la región de Murcia, en las que se ha reproducido el milagro económico de Silicon Valley, en Estados Unidos, que desaparecerían si la fuerza laboral extranjera se ausentara.

Wallerstein califica como "etnización del mercado laboral" el hecho de la funcionalidad económica de los inmigrantes. Mientras que en el servicio doméstico solo trabaja un 2,7 % de autóctonos, frente a un 31% de inmigrantes, y en agricultura un 8% de nativos frente a un 18% inmigrante, se hacen posibles unos salarios más bajos en el mercado de trabajo. Según una encuesta del CIS realizada en el primer semestre de 1998, casi la mitad de los inmigrantes encuestados carecían de contrato de trabajo y su relación con los empleadores se basaba en compromiso verbales.

La agricultura es probablemete el sector en que, por su concentración, la visibilidad de los sin papeles es mayor. Algunos datos sobre economía sumergida sitúan a la región de Murcia con el mayor porcentaje de irregularidad laboral del conjunto de España (30,3%) pero a la vez, con un peso de la economía sumergida en el PIB, en la misma región de un 14,6% .

En resumen, es claro que la política migratoria del gobierno español frente a los países del Mediterráneo es esencialmente mercantil y sin un ápice de solidaridad frente a los retos comunes del Sur (pobreza, inestabilidad laboral.etc.). La economía sumergida es un componente esencial del mercado y es la mano de obra inmigrante, como nueva experiencia de esclavitud, la que cubre su demanda. En consecuencia, las políticas migratorias se retrotraen a la funcionalidad de la mano de obra barata, sin el menor atisbo, como hemos dicho, de solidaridad.

 

                          Luís  PERNÍA  IBÁÑEZ : s/f:3-4

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Nº  4.- TRABAJADORES PRECARIOS,  PROLETARIADO DEL SIGLO  XXI

          Después del final de la II Guerra Mundial (1945) se instauró en la mayor parte de los países capitalistas europeos un modelo so­cioeconómico que tenía las siguientes características:

a) un modo de producción basado en la generación de bienes por trabajadores no cualificados. Este tipo de empresas requieren mucha fuerza humana de trabajo para el desempeño de tareas sen­cillas basadas en el esfuerzo físico.

b) un acuerdo social entre Estado, patronales v sindicatos que permite la regulación pública de las relaciones laborales y la inter­vención estatal para la redistribución de la riqueza.

c) un crecimiento económico que requiere mano de obra abun­dante y empleo masivo. Los jóvenes del mundo obrero se incorpo­ran pronto al trabajo productivo a través de rápidos procesos de aprendizaje.

          Este modelo comenzó a quebrarse a mediados de los años se­tenta por una crisis económica internacional que generó altas tasas de inflación y desempleo.

En la nueva coyuntura internacional, las empresas capitalistas han diseñado una nueva estrategia de acumulación de plusvalías y beneficios basada en una nueva organización de la producción. Han impuesto la flexibilización: descentralización de unidades de produccn, introduccn de nuevas tecnologías que eliminan fuer­za humana de trabajo, subcontratación de obras y servicios, desmantelamiento de antiguas plantas industriales, nuevas formas de organización del trabajo, etc. Progresivamente han ido imponiendo nuevos modos de explotación laboral y han logrado que se multi­pliquen los contratos temporales. La nueva estructura empresarial ha creado un marco social que dificulta enormemente la acción sin­dical y la defensa de los trabajadores. Todo este proceso ha llevado a una transformación muy fuerte de la clase obrera tradicional y de los sistemas de producción laboral

La internacionalización del capital y la deslocalización de empresas en diversos continentes han reforzado la indefensión del mundo obrero. Los capitalistas han creado una nueva división internacional del trabajo y un sistema de producción basado en el dumping social : producir bienes disminuyendo costos laborales al ubicarse en países donde no existen potentes sindicatos y en los que el Estado carece de legislación social avanzada…

 Desde la perspectiva de las relaciones laborales, el inicio del si­glo XXI se caracteriza por el mantenimiento del paro estructural y el paso del empleo estable al contrato temporal. Cuando se obser­va atentamente la realidad laboral, se percibe la consolidación de un fuerte autoritarismo empresarial que está engendrando el denominado acoso moral en el trabajo, es decir, nuevas formas de chantajismo para reforzar la dominación de los trabajadores. La tendencia a la individualización de los contratos es muy fuerte y llega a amenazar los mecanismos de universalización de la nego­ciación colectiva. Los despidos masivos en grandes empresas están creciendo. No debe extrañarnos que el nuevo tipo de trabajo que se está imponiendo lleve a una fuerte desestructuración de la vida personal y familiar. El auge del cine sobre trabajadores precarios, popularizado por las películas paradigmáticas de Ken Loach o de Fernando León en nuestro país, está mostrando la profunda frac­tura social que caracteriza a nuestras sociedades por debajo de su aparente esplendor.  El siglo XXI se inicia con la emergencia de un nuevo tipo de proletariado: el trabajador precario en la era de las nue­vas tecnologías…Los rostros de este proletariado del capitalis­mo más avanzado de la historia son plurales: los parados intermi­tentes o de larga duración, los empleados a través de las ETT, los trabajadores inmigrantes (ellos sufren la mayor explotación laboral), los jóvenes sometidos a contratos de corta duración, los trabajadores de la economía sumergida, los obreros y obreras de las subcontratas, bastantes trabajadores que entran por primera vez en empresas acogidas a la legislación de la flexibilización laboral, los emigrantes españoles temporeros, los jornaleros, las víctimas de la siniestralidad laboral.

         Entiendo por precariedad una situación laboral que aúna tem­poralidad e indefensión ante condiciones de trabajo que vulneran derechos laborales básicos. Los trabajadores precarios perciben que esos mismos derechos están protegidos por convenios y comités de empresa en centros de trabajo donde predominan los contratos in­definidos. El indicador más claro para abordar el tema de la preca­riedad laboral es el de la temporalidad en el empleo; sin embargo, como afirma Carlos Prieto, éste es insuficiente. Según este sociólo­go del trabajo, la precariedad debe ser concebida como «una ines­tabilidad en el empleo no controlada por el trabajador». En esta inestabilidad influyen el tipo de contrato laboral, la facilidad legal para el despido, las condiciones de seguridad e higiene en el tra­bajo, la imposibilidad de defensa sindical en el centro laboral, la tasa de paro, el tipo de legislación laboral.  No cabe duda que, por lo general, el contrato temporal conlleva los otros factores de ines­tabilidad y falta de control sobre las condiciones de trabajo. Vea­mos a continuación la estructura de la población activa en España para poder conocer con mayor precisión la realidad de los trabaja­dores precarios.

 

            POBLACIÓN ACTIVA, OCUPADA y PARADA EN ESPAÑA

Activos                                                                 18.495.400

Ocupados                                                            16.377.300

---Cuenta propia                                                   3.060.500

---Asalariados                                                    13.299.900(100%)

  • Con contrato indefinido                           9.216.800 (69,3%)
  • Con contrato temporal                             4.083.100 (30,7%)

 

Parados                                                                 2.118.200

Tasa de paro                                                              11,45%

                    Fuente: INE, Encuesta de Población Activa. Cuarto trimestre 2.002

         En esta tabla podemos ver el rasgo más negativo de nuestro pa­norama laboral: la existencia de 2.118.200 personas que se encuen­tran desempleadas. La tasa de paro (11, 4:5%) con la que se ha ce­rrado el año 2002 es la más alta de la Unión Europea (la media del conjunto de países comunitarios se sitúa en un 7, 8%).

         Por lo que respecta a la precariedad laboral, vista desde la pers­pectiva de la contratación temporal, se constata que afecta a algo más de cuatro millones de personas (casi el 31% de los asalaria­dos). De nuevo España es el país de la UE con menor calidad en el empleo (la tasa de temporalidad en la UE es del 13% de media). Lo peor de todo es que en los últimos diez años se ha avanzado poco en la lucha contra este tipo de precariedad laboral: en 1992 la tasa española de temporalidad era el 33, 57% y en el 2002 ha sido el 30, 7%. También conviene recordar que entre 1987 y 1992 —años de mayorías absolutas del gobierno del PSOE— se duplicó la tasa de empleo precario (pasando de un 15, 6% a un 33, 5%)

         Es cierto que actualmente, por la variable edad, la mayor parte de los asalariados españoles disfruta de contratos indefinidos y esto puede explicar su falta de radicalismo político y sindical; sin embargo, si el empleo precario sigue afectando cada año a más tra­bajadores, nos vamos a encontrar con que no se va a reproducir la clase trabajadora tradicional, sino que se va a consolidar un nuevo proletariado formado por un tercio de los asalariados. Ese 31% de trabajadores precarios (un 46% si se le suman los parados) puede incluso crecer de un modo sostenido, si no hay un cambio radical en la política laboral. Abunda la rotación entre empleos precarios. Juan José Castillo, uno de los mejores expertos en sociología del trabajo, ha calculado que existe un contingente de un millón dos­cientos mil trabajadores a los que se efectúan diez o más contratos a lo largo de un año en la misma empresa. Este hecho genera desi­gualdades en el interior de la clase obrera que son muy importan­tes. Los trabajadores temporales reciben salarios inferiores a los co­brados por los trabajadores fijos (por el mismo tipo de trabajo). Los estudios que analizan la mentalidad y las opiniones de los trabaja­dores precarios nos muestran el rechazo que éstos tienen de los compañeros con empleo estable (por insolidarios) y de los sindica­tos (por defender ante todo a los que disfrutan de empleo fijo).

     Si sumamos los trabajadores precarios y los parados nos encontra­mos nada menos que con algo más de seis millones de personas que experimentan directamente la agresión del mercado capitalista de tra­bajo. Estadísticamente queda confirmado el análisis sociológico de la sociedad de los dos tercios compuesta por personas que están integradas desigualmente en la sociedad de bienestar, mientras que el otro tercio de la población sufre explotación y exclusión social intensa. Insisto en que si no se corrigen los altísimos porcentajes de jóvenes trabajadores precarios, es muy posible que empeore esta estructura social…

     La variable género es claramente discriminatoria en el ámbito del empleo precario. Entre los asalariados, los hombres tienen un mayor porcentaje de contratos indefinidos (el 71%) que las mujeres (el 66%). De cada  10 parados en España, 6 son mujeres…

         La mayor parte de los trabajadores precarios tienen entre 25 y 39 años (el 52%); ello revela que la precariedad no afecta exclusivamente a los más jóvenes, aunque ciertamente la divisoria de los 40 años es decisiva dentro del colectivo de precarios. El 77% de estos trabajadores tienen entre 16 y 39 años, mientras que los comprendidos entre 40 y 69 años constituyen cerca del 23% de este colectivo.

         En el colectivo de parados, la mayoría relativa (46%) de desempleados tienen entre 25 y 39 años; junto con los más jóvenes alcanzan el 71'%). De nuevo, la divisoria de los 40 años es la fundamental; por eso, es precisamente grave la situación de los mayores de 40 o 50 años que se quedan en el paro (28%) o siguen con contratos temporales (22%).

         También es importante ver dentro de cada grupo de edad los porcentajes de personas que se encuentran en el paro, tienen un contrato precario o disfrutan de uno indefinido. En este sentido, es ilustrativa la tabla siguiente:

PARADOS Y ASALARIADOS EN CADA GRUPO DE EDAD DE ACTIVOS (%)

EDADES             Parados (%)      C. Temporal (%)    C. Indefinido (%)

 16-19                         32                       54                             13

20-24                          22                       46                             31

25-29                          16                       36                             47

30-39                          11                       25                             63

40-49                          10                       17                             72

50-59                          10                       13                             77

60-69                            9                       11                             79

 Fuente: INE, Encuesta de Población Activa. Cuarto Trimestre 2002

           Podemos observar cómo a menor edad, mayor nivel de precariedad; aunque insisto en que existen porcentajes significativos de paro y temporalidad en los grupos de edad de 25-29 y 30-39 años. Esta última franja es decisiva para ver si se consolida la tendencia de proletarización de un sector importante de trabajadores españoles. Si sumamos el porcentaje de quienes tienen un contrato temporal y los que están en paro, podemos ver cómo la precariedad alcanza al 36% de las personas que en España tienen entre 30 y 39 años; en esta situación se encuentran 1.750.000 españoles.

                                                                           R. DÍAZ-SALAZAR: 2003 : 76-80

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Nº 5.-  TEORIAS SOBRE MIGRACIONES

       El fenómeno de las migraciones como cualquier hecho social a analizar posee la virtud de la transformación permanente que hace, para desgracia de los investigadores sociales, muy difícil construir una teoría definitiva. Esto ha supuesto que las tesis que explicaban las migraciones en el momento en que empiezan a ser compartidas o asumidas por el acervo de conocimientos de la comunidad cientí­fica caigan cuestionadas o rebatidas por una realidad que las ha deja­do desfasadas. A continuación expondremos, brevemente, algunas de las teorías clásicas defendidas en los últimos treinta años por sociólogos, psicólogos sociales y antropólogos. Comenzaremos por aquellos que encuentran como causa principal de los movimientos espaciales de las personas, las motivaciones y decisiones indepen­dientes de cada persona o individuo (Ta de la independencia indivi­dual) para terminar con los que abogan por enmarcar teóricamente dicho fenómeno desde la estructura, organización o sistema social (Ta del sistema mundial); pasando por aquellos que se detienen a analizar la apuesta del contexto micro-social que favorece la migra­ción (Ta del coste y beneficio), y otros que nos aportan una relación exhaustiva de factores que empujan o atraen a los flujos de personas que cambian de residencia de su país a uno nuevo (Ta expulsión-atracción):

       1) Teoría de la independencia individual: Todaro y Harris, economistas americanos, entendieron que la decisión de emigrar de las personas que viven en los países empobrecidos es fruto exclusivamente de agentes individuales y es una elección racional y personal a partir de las ventajas y desventajas que puede reportarles tal decisión. Estos autores entienden desde las premisas de la teoría microeconómica del consumidor, que los individuos son actores racionales y que eligen siempre la mejor y más correcta opción; y dicho esto, cómo es posible que persistan ciertos movimientos migratorios cuando, obvia­mente, no es del todo "rentable", y cómo es posible que un fenómeno de esta transcendencia y dimensión social tan amplia se pueda reducir a una mera determinación individual .

       2) Teoría del coste y beneficio contextualizada: Las críticas que se vertieron en contra de la teoría del coste y beneficio en su pri­mera formulación individual provocaron que se perfeccionara al incluir otros elementos del contexto más cercano del individuo que toma la decisión de emigrar como es la familia, amistades... Francisco Checa afirma que: "el proyecto migratorio no es tanto una decisión personal e individual del emigrante, cuanto la reor­ganización de la utilización de los recursos propios de cada familia" . A continuación expone la relación de razones que lleva a explicar la emigración como una conse­cuencia de la valoración microeconómica y familiar de los ries­gos y beneficios en la emigración: emigra el mejor dotado de la unidad familiar, el dinero ahorrado se envía directamente al cabeza de familia, la existencia de redes migratorias consoli­dadas a través de contactos familiares, presiones familiares y del entorno... En definitiva, no deja de ser esta posición o propues­ta una suma de decisiones individuales en el microcosmos eco­nómico de la unidad doméstica, obviando otros factores de orden macroeconómico o estructural como veremos en las dos siguientes teorías.

       3) Teoría expulsión-atracción (push-pull): Esta teoría explica los flujos migratorios como el resultado de la pobreza y el atraso de las regiones emisoras, por tanto el ámbito en el que se desen­vuelve es básicamente el de naciones-estados. Normalmente proponen un listado de factores de expulsión (push) que nacen en el país de origen como dificultades económicas, sociales o políticas centradas normalmente en las regiones más pobres del planeta; y, por otro lado, expone otra lista de factores de atrac­ción {pull) que encuentra en los países receptores como todas aquellas ventajas que las regiones más ricas del planeta ofrecen. El fundamento explicativo de los migratorios surge de un modo espontáneo a partir de las desigualdades entre distintas zonas del mundo. A pesar de su aparente sencillez y capacidad para comprender ciertos ejemplos de movimientos de población, muestra sus lagunas si intentamos aplicar estas tesis para expli­car las diferencias entre distintos estados e individuos, es decir, porqué países con la misma situación no responden igual o por­qué individuos de la misma región optan unos sí y otros no por la salida migratoria. La dificultad mayor de esta teoría es que está diseñada como un modelo descriptivo de un hecho a pos­terior!, o dicho de otro modo, lo único que aporta es una serie de causas obvias de un fenómeno que ya ocurrió, con lo que no nos aporta ninguna teoría con capacidad de predicción de lo que acontecerá en otros lugares .

4) Teoría del sistema mundial (world-system): El sociólogo Wallerstein aplica las teorías marxistas a la nueva economía mundial que plantea el desarrollo y la polarización de la apro­piación de excedentes y plusvalía por parte de la burguesía capitalista y soportada por la clase proletaria. Desde este nuevo marco dibuja en el ámbito planetario un centro y una periferia entre los que se efectúa unos flujos de mercancías, capitales y recursos humanos completamente desiguales, beneficiándose sólo los Estados del centro de este intercambio desequilibrado. Por tanto, las migraciones son una consecuencia de la expan­sión de las relaciones capitalistas en todo el orden mundial, un sistema que ha traspasado las barreras nacionales.

                                                  P ALEMÁN – J.S. FERNÁNDEZ : 1999 : 63-5

 

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Nº 6. ESQUEMAS DE HISTORIA DE LAS MIGRACIONES

 Prehistoria. Las primeras migraciones

•   La crisis ecológica en los inicios de la era cuaternaria parece estar en el origen de las primeras migraciones.

• Son movimientos forzados relacionados con cambios en el medio natural.

• Pueblos nómadas, pastores y cazadores, y tribus guerreras.

• Zonas principales: estepas de Mongolia y de Turquestán, y desde Arabia al Magreb.

 

 Antigüedad. Invasiones y colonizaciones

Las grandes invasiones antiguas proceden del este, se extienden por la cuenca mediterránea y luego por occidente:

XXI a.C.    Hiksos       Egipto.

XIII a.C.    Filisteos     Palestina.

VI a.C.      Escitas       Asia Menor.

XI-VII a.C. "Griegos"→ Región mediterránea.

El término "invasiones" es confuso, ya que más bien se trata de infiltraciones de población que perduran a lo largo de períodos de tiempo. Aunque tradicionalmente, se las califican como destructoras y violentas, inmersas en épocas tenebrosas, otras investigaciones aportan otra perspectiva más compleja.

Las llamadas migraciones colonizadoras fueron las siguientes:

- La colonización fenicia.

- La colonización griega.

- La colonización cartaginesa.

- La colonización romana.

- La colonización gala.

- Las migraciones siria y judía ("diáspora").

           Las migraciones forzadas: los esclavos, traídos de las zonas colonizadas. Tuvieron gran importancia económica y social en la Antigüedad.

           Las primeras concentraciones urbanas:  hacia ciudades como Babilonia, Menfis, Jerusalén. Atenas, Roma o Alejandría.

 

Edad Media. Movimientos intercontinentales.

       Estos mil años (IV-XV), entre las "invasiones germánicas" y las turcas, se caracterizan, entre otras cosas, por la persistencia de movimientos intercontinentales, motivados por factores religiosos, económicos y socioeconómicos:

Movimientos asiáticos hacia Europa: desde las grandes estepas situadas entre el Ural y el Altai, se producen continuamente por Europa migraciones de pueblos nómadas y guerreros: hunos, tártaros, magiares, mongoles y turcos.    

Movimientos africanos hacia Europa (expansión del Islam):

partieron del Asia interior, se difundieron por el norte de África y, tras una primera migración berebere, llegaron a la península ibérica.

Movimientos europeos hacia Asia (Cruzadas): emigración de europeos a Grecia, Bizancio, Siria, Palestina, Egipto y Túnez, bajo el aparente móvil de "rescatar” el sepulcro de Jesucristo, en manos de los “infieles".

Movimientos asiáticos hacia Oceanía y África: fueron los responsables del poblamiento sucesivo de las islas de Polinesia y Madagascar.

 

También encontramos movimientos continentales:

Europa : las últimas migraciones germánicas (francos, alemanes, normandos y vikingos) en occidente, y las migraciones eslavas (checos, eslovacos, serbios, croatas, eslovenos y valacos) en Oriente, van configurando el nuevo mapa europeo. Grandes ferias, guerras privadas y cambios de soberanía provocan movimientos de población.

África: migraciones de los bantúes, procedentes de África oriental (Abisinia), en el s. X, en dirección al sur del continente, a cuyo extremo llegan en el s. XVIII.

América : expansión de los aztecas.

 

Edad Moderna. Guerras de religión y comercio. Siglos XVI-XVIII

Causas : políticas, económicas (mercantiles) y religiosas. Epidemias y hambrunas. Mitos : "El Dorado", "Salvación de almas".

Las guerras de religión provocan persecuciones de puritanos, mormones, etc., que se dirigen a América y Sudáfrica.

En España, tras la Reconquista, son expulsados, moriscos y judíos.    

Tráfico de esclavos negros, llevados desde África a América: Alrededor de unos 50 millones de personas

 

EUROPA
Barcos cargados
de pacotillas
y armas

AMERICA
Barcos cargados de
café, cacao, etc.

AFRICA
Barcos cargados de
esclavos

Edad Contemporánea. Triunfo de la economía de mercado. SS. XIX y  XX• Desestructuración de la sociedad rural. Revolución industrial. Instauración de la economía de mercado.

• En Inglaterra, entre 1834 y 1838, se modifican leyes de protección social, liberando de la adscripción al territorio (salario social) e instaurando  la libertad de movimiento de la mano de  obra. Se suprimen las ayudas a los pobres de los municipios.

Masas de campesinos emigran a las ciudades buscando trabajo en  la industria: proletariado.                    

Este modelo se expande a toda Europa

a)      Etapa de apogeo. S. XIX y primer tercio del XX.

Causas:

·              Fuerte presión demográfica  (disminución de la mortalidad)

·              Transformaciones económicas : Ruina del artesanado.  Revolución industrial y revolución evolución agraria (excedente de mano de obra).

§                El crecimiento industrial fue insuficiente para absorber a la población campesina           

·                Abundancia de zonas del planeta todavía no capitalizadas.

·                Revolución de los transportes 

Consecuencias:

  • Entre 1820 y 1930 salen de Europa 60 millones de emigrantes que se dirigen a América, África del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

  • Estados Unidos, principal destino (35 millones). 1° Británicos.2°, a partir ce 1880, Europa meridional y oriental (italianos, griegos, austriacos, húngaros, rusos, polacos...)   No existen restricciones a la emigración, salvo a los chinos (1882) y a los japoneses (1907).

  • Latinoamérica : disminución de emigrantes a principios del XIX debido a la emancipación. Se reanuda a mediados de siglo: llamada a poblar tierras llamadas vírgenes. Acuden italianos, españoles y portugueses

b)Entre  Guerras: 1914-1945

Causas :

  • Guerras mundiales.

  • Crisis económica años 30.

  • Políticas restrictivas

 

Consecuencias :

  • Estados Unidos: leyes de cuotas de 1921, 1924 y 1927. Los europeos del sur y este empezaron a ser mal vistos. Se les veía diferentes en costumbres, religión y lengua. Temor al desempleo. Acusación a los trabajadores mediterráneos de aceptar salarios bajos. La ley de:1927 fijaba 150.000 inmigrantes al año:

                 43% ingleses

                 14% alemanes.

            11% irlandeses.         

             Porcentajes pequeños: resto de países

  • Similares políticas restrictivas mantuvieron Australia y los países latinoamericanos. 1932 Uruguay, Perú, Venezuela y  Bolivia. 1933 El Salvador y Colombia. 1934 Honduras y Brasil.

  • Europa empieza a ser tierra de inmigración.

c) Cambio de tendencia. 1945-1973

  • Disminución de la intensidad migratoria transoceánica.

  • Principales focos inmigratorios: Estados Unidos (8,3 mil.), Canadá (2,2 mil.), Australia (1,9 mil.) y Nueva Zelanda (0,2 mil.).

  • Los europeos van siendo sustituidos por latinoamericanos, asiáticos y africanos.

  • Las políticas de inmigración se inspiran ahora en consideraciones estrictamente laborales o de reunificación familiar.

  • Fuga de cerebros": 300.000-400.000 técnicos, médicos, ingenieros...del Tercer Mundo se marcharon a Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

Europa Occidental : Reconstrucción y desarrollo económico bajo la tutela  de EE-UU. Aplicación del taylorismo a la producción, lo que desplazó al obrero de oficio sindicado. Los nuevos trabajadores emigrantes proceden de la agricultura de Europa Central (polacos), del Sur (italianos, españoles, griegos) y de la periferia del mundo occidental (turcos)

- Concepción economicista de las migraciones. La mano de obra es tratada como un mero recurso productivo.

• Demanda coyuntural:  se les llama cuando se les necesita, se les echa en momentos de crisis.

• Demanda sectorial: sectores vitales (minas), peligrosos y mal pagados. Obras públicas (bajan los costes salariales). Trabajos temporeros.

 

 

TRANSFORMACIONES DÉ LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS

1 973, fecha bisagra en la Historia de las Migraciones

La  gestión capitalista de la crisis económica conlleva el cierre de fronteras de los países industrializados  a la emigración laboral, al tiempo que se incrementa la presión migratoria del Sur al Norte.

 

 

1. Aceleración de los flujos migratorios.

         Los flujos del Sur al Norte representan tres cuartos del total (90-95 millones). Desde los años 70 se observa un aumento de los flujos migratorios,  que las políticas restrictivas tratan de frenar.

2. Mundialización.

         Las migraciones se han ido concentrando en tomo a los grandes polos de riqueza y desarrollo: Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y los países petrolíferos del Medio Oriente.

         En el flanco sur de estos polos, existen "zonas de fracturas", con las desigualdades económicas y demográficas más profundas del planeta:

- Cuenca mediterránea.        -

- Cuenca del Caribe y frontera mexicana.

- Asia del sur.

         A principios de siglo estas regiones formaban sistemas migratorios simples (migraciones de un país hacia otro). Hoy, estos polos de riqueza reciben inmigrantes de nacionalidades del conjunto del planeta.

3. Regionalización.

         Flujos regionales tradicionales:

- África: hacia la Costa de Marfil o África del Sur.

- Asia: hacia la India.

- América: hacia Argentina y Venezuela.

- Magreb: hacia Libia.

- Europa: del Este al Oeste (a partir de los años 80).

4. Cambios en el perfil tipo del inmigrado en Europa.

 Años 60

         Hombre de edad activa, poco cualificado, de origen rural, que responde a la demanda de mano de obra de los países del Norte, para mantener a su familia que se quedaba en el país.

A partir de 1973

- Diversifícación

- Familia (mujeres e hijos).

- Refugiados.

-“ Sin papeles."

- Nuevo trabajador salido de las capas urbanas de la sociedad de origen.

- Trabajadores poco cualificados procedentes de zonas rurales.

 

5.Transformaciones en los países de origen de los inmigrantes.

         Los quince o veinte años primeros años que siguieron a las independencias se caracterizaron, al menos para el Magreb, por un desarrollo económico rápido.

         En algunos países, se democratizó la enseñanza (sobre todo en Túnez y Argelia).

         El resultado fue la aparición de una clase media de pequeños funcionarios, de profesores, de cuadros técnicos y de profesiones liberales.

         Los hijos de éstos chocan hoy con una situación socio-económica imposible: descenso del nivel de vida, tasa altísima de paro, etc. Un ejemplo ilustrativo es el caso de Argel, donde muchos médicos formados en Argelia no tuvieron más salida que la de emigrar a Francia, en busca de perspectivas profesionales. También es el caso de los matemáticos marroquíes.

6. Consolidación de las redes migratorias.

         Podemos definir las redes migratorias como el conjunto de lazos y relaciones que se entablan entre inmigrantes procedentes de un grupo cultural, étnico (¿) o nacional. Contribuyen a la alimentación de las corrientes migratorias y favorecen la aparición de nuevas formas de cooperación, de intercambio y solidaridad entre las sociedades de origen y las de acogida. Las redes migratorias aportan relaciones afectivas con los países de origen y son un referente clave para la conservación de la identidad cultural. Dentro de estas redes funcionan múltiples intercambios:

         Transferencias de capitales: la suma de las transferencias practicadas por los inmigrantes a sus familias asciende a 70.000 millones de dólares (cálculo del Banco Mundial). Cinco veces el importe de la ayuda pública de los países del Norte al desarrollo del Sur.

         Transferencias de bienes y mercancías: cada regreso anual del emigrante supone un "comercio de maleta".

         Actividades de frontera: ha aumentado un 80% en los últimos años, sobre todo comerciantes magrebíes.

         El destino de estas transferencias y actividades es el mantenimiento de la familia y la realización de proyectos inmobilianos. Poco a poco. se va haciendo más visible el impacto socioeconómico de las inversiones de los emigrantes en los países de origen:

         Aparecen nuevos modos de consumo (vestido, hábitos alimenticios). Se hace notar mas en las zonas rurales que en las urbanas. Aparece una nueva capa media constituida por los parientes de los emigrantes, bien situados. Creación de empresas.

Construcción de escuelas, dispensarios, bibliotecas, centros de formación profesional, cooperativas, etc.

         Una asociación de inmigrantes de Francia, está llevando a cabo un proyecto de electrificación de aldeas del Sur de Marruecos.

 

Andalucía Acoge: s/f : 10-18

 

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